ONU Y FAMILIA: UNA DE CAL Y OTRA DE ARENA


ONU Y FAMILIA: UNA DE CAL Y OTRA DE ARENA

La Asamblea General de la ONU ha aprobado recientemente una resolución (A/C.3/72/L.14) sobre el “Seguimiento del vigésimo aniversario del Año Internacional de la Familia y necesidades futuras”. Su objetivo es, reconociendo que existe cada vez una mayor conciencia de los objetivos del Año Internacional de la Familia, dar los pasos necesarios para que los mismos se concreten en propuestas y medidas de apoyo a la institución familiar.

El documento reconoce, en primer lugar, la función esencial de la familia como red natural de solidaridad intergeneracional, como responsable primordial de la educación y socialización de los niños, y vehículo de los valores ciudadanos. Además, según la ONU, las políticas de apoyo a la familia tienen el efecto de contribuir a los principales objetivos de la Agenda de Desarrollo Sostenible: acabar con la pobreza y el hambre, la promoción de la salud, el bienestar, la educación y la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.

La resolución gira en torno a un concepto de familia como elemento funcional de la sociedad, siendo reconocida como un medio importante para la consecución de objetivos diversos, aunque renuncia expresamente a pronunciarse sobre un concepto concreto de familia. En ese sentido, para la ONU resulta mucho más eficaz centrarse en las funciones de la familia y en la evolución del impacto de las políticas, que entrar a definir qué concepto de familia debe o no ser apoyado por los respectivos órganos gubernamentales.

Sin embargo, la resolución reconoce los rasgos esenciales de la familia cuando resalta, por ejemplo, que  “la familia tiene la responsabilidad primordial en el cuidado y la protección de los niños y que los niños, para el desarrollo pleno y armonioso de su personalidad, deben crecer en el seno de una familia y en un ambiente de felicidad, amor y comprensión”,  

A su vez, proponiendo cuestiones como la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niñas, el reparto equitativo de las responsabilidades domésticas, la educación de los progenitores, la ayuda a los padres en su tarea, los sistemas de solidaridad intergeneracional, o el impulso de la cohesión social, la ONU desvela que tiene en la cabeza un modelo de familia concreto, el que funciona, el de siempre. Y es que, aunque los prejuicios ideológicos lleven a algunos a tener miedo a referirse a la familia de siempre como institución socialmente eficaz, cuando se analizan los beneficios que la familia aporta a la sociedad siempre se descubren sus rasgos definitorios: intergeneracionalidad, apertura a la vida, lazos estables de solidaridad interpersonal basados en la relación filial y paternal/maternal.

En conclusión, esta nueva resolución de la Asamblea General muestra que se está produciendo un esperanzador  avance en la comunidad internacional  en cuanto al apoyo  a la institución familiar, aunque todavía ciertos prejuicios ideológicos llevan a la ONU a hablar un lenguaje no suficientemente claro a la hora de identificar con claridad los rasgos de la familia que funciona y que se desea.

Desde AVANZA apoyamos todo intento de apoyar y proteger a la familia,  y nos alegramos de que la ONU avance en esa dirección, aunque sea poco a poco y con formulaciones no siempre todo lo claras que sería de desear.

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