HAGAMOS UN HUECO A LA FORMACIÓN PROFESIONAL DUAL


HAGAMOS UN HUECO A LA FORMACIÓN PROFESIONAL DUAL

Situémonos. Año 1992, Exposición Universal de Sevilla. El periódico ABC lleva a sus páginas la siguiente noticia: “El encargado de inflar los globos del Lago cobra casi medio millón de pesetas al mes”. Para los que ya sólo calculan en euros serían unos 3.000€; un sueño para cualquier mileurista de hoy. Qué joven de 16 o 17 años aburrido de las clases y desmotivado, incapaz de encontrarle sentido a los estudios, que escuchaba día sí, día no que tenía que ir a la universidad cuando a él lo que le apetecía era comprarse aquella moto tan molona, hubiera sido capaz de no abandonar los estudios y hacer oídos sordos a la tentación de ganar un dinero que muchos de sus padres no ganaban.

El abandono escolar durante unos años alcanzó cifras preocupantes en nuestro país. Jóvenes con estudios de primaria y algunos con la secundaria a medio terminar, engrosaron las filas de albañiles, carpinteros, fontaneros, electricistas…etc, sin apenas formación. Dinero rápido y un futuro incierto.

Cuando la inyección de dinero procedente de los Fondos Europeos al Desarrollo (FEDER) fue disminuyendo a medida que las infraestructuras y los servicios se fueron equiparando al resto de países de la UE, el número de desempleados fue creciendo, y aquellos jóvenes que con el paso de los años ya no lo eran tanto, pasaron a engrosar el número de desempleados; se encontraron en paro, algunos con canas incipientes y sin formación que les permitiera reciclarse y optar a otro empleo.

En España nunca fue bien vista la Formación Profesional; era la opción que le quedaba al que por las malas notas no podía hacer el Bachillerato. Una tragedia para las familias que esperaban que sus hijos fueran a la Universidad. Eso y que ni desde los poderes públicos ni desde las empresas se le daba gran importancia a la Formación Profesional. Todo contribuía a su desprestigio. Un diagnóstico que en nada ha variado, cuando hoy sólo el 12% del alumnado están matriculados en FP.

Altas tasas de abandono escolar, masificación de las Universidades y una precaria Formación Profesional, han contribuido a que España sea uno de los países de la UE con más jóvenes desempleados.

¿Cuál es el secreto para que Alemania tenga la tasa más baja de paro juvenil por debajo del 7%? Pues entre otras medidas, la Formación Profesional Dual; compatibilizar formación académica y formación profesional en las empresas a cambio de un salario. Superado el período de formación dos de cada tres jóvenes se incorporan con contratos indefinidos a las plantillas de esas empresas. Países como Suiza, Estados Unidos, Portugal, Francia, Países Bajos, Austria, Dinamarca o Japón, apuestan decididamente por una revalorización de la enseñanza de la Formación Profesional Dual.

Es una falacia pensar que todos tenemos que tener un título universitario para encontrar un buen trabajo. En los Estados Unidos el salario medio en puestos que requieren una formación profesional es de 55.000 dólares. No está mal.

Un joven universitario con su grado y su máster bajo el brazo, que tenga la suerte de ser contratado para aquello que estudió después de dos años aproximadamente de prácticas, habrá alcanzado los treinta años antes de poder pensar en formar una familia.

La Formación Profesional acorta esos tiempos, facilita la formación académica y profesional, y sitúa al joven en una posición más atractiva para las empresas.

En el último informe de la OCDE sobre la educación, España mejora sensiblemente en la reducción del abandono escolar, aunque si antes este abandono se producía durante la educación secundaria, ahora un 35% de los jóvenes no logran terminar ni el Bachillerato ni la FP, lo que les impide acreditar un título para acceder a cualquier empleo.

No es cierto que estemos abocados a ser el país de la UE con el mayor índice de desempleo juvenil. La Formación Profesional Dual es una buena respuesta a un grave problema. Pero para ello es necesario implicar a la Administración en primer lugar, luego a profesores, a los padres y a las empresas para que la Formación Profesional contribuya a mejorar la educación de muchos jóvenes y a darles la oportunidad de encontrar un trabajo que les permita plantearse formar una familia y contribuir al bien común.

En el País Vasco ya son 1.283 los alumnos que cursan estos programas de Formación Profesional Dual en 85 centros educativos públicos y privados, con los que colaboran 790 empresas. La Planta de Mercedes Benz en Vitoria formalizará 600 contratos indefinidos de aquí a final de año.

Tenemos que romper esa dinámica instalada en nuestras sociedades donde las generaciones actuales tienen peores condiciones laborales que sus padres. La digitalización de nuestras sociedades, la robotización y la automatización cambiarán nuestra forma de entender el trabajo. La adaptación a todos estos cambios requerirá una mayor inversión en capacitación y un replanteamiento de nuestro sistema educativo, y la Formación Profesional Dual tiene que hacerse un hueco en esa reforma.

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