DIAGNÓSTICO DE UNAS ELECCIONES


DIAGNÓSTICO DE UNAS ELECCIONES

Las recientes elecciones en Cataluña nos dejan varias lecciones dignas de consideración:

a) El Estado autonómico, asentado e irreversible, apreciado mayoritariamente por los españoles y útil en líneas generales, ha permitido también que en Cataluña se desarrollen con notable éxito políticas y estructuras al servicio de proyectos de división y de enfrentamiento que sólo podrán desactivarse mediante una tarea política inteligente, constante y de largo plazo. La creación de un sector no mayoritario pero sí amplio de carácter secesionista en Cataluña es el fruto de muchos años de abuso del poder, que especialmente desde la firma del Pacto del Tinell y la ruptura por parte del Partido Socialista de sus compromisos constitucionales, ha carecido de respuesta suficiente por parte de los Gobiernos de España que se han sucedido desde entonces.

b) Un país no puede existir solo porque lo diga su Constitución. La nación es previa a la Constitución y la legitima, y debe ser cuidada como algo vivo y valioso, pues si ella muere en la conciencia de sus ciudadanos, la Constitución se convierte en algo meramente declarativo, pierde vigencia social y eficacia normativa. Debemos recuperar el hábito de explicar la Constitución y la nación a la que sirve. Incluso en el sistema educativo y desde las Administraciones Públicas.

c) No podemos seguir manteniendo la ficción de que todos los poderes territoriales de España son leales a la Constitución, porque no es verdad. Quien no es leal al régimen jurídico común no puede gobernar. Es preciso revisar nuestro ordenamiento jurídico para garantizar que este principio básico para cualquier sociedad sea políticamente efectivo.

d) El Estado de derecho es pieza esencial de la democracia y condición sine qua non de las libertades públicas. Cuando se consiente de hecho la violación de la ley por algunos poderes públicos, el Estado deja de servir al interés general y abandona a su suerte a aquellos a quienes la ley debe proteger. Se produce de hecho una patrimonialización de lo público a favor de un grupo de interés. Esto ha pasado y sigue pasando en Cataluña, y no podemos seguir permitiéndolo.

e) El secesionismo nos ha privado de la paz social, de la convivencia tranquila y del futuro, pero todo eso ha sido posible en un contexto de desistimiento y de retracción de quienes debían evitarlo. La sociedad no ha encontrado en el PP un partido y un Gobierno capaz de hacer frente a las responsabilidades capitales que le correspondían, se ha sentido abandonada por él y en consecuencia lo ha abandonado en las urnas. Y tampoco lo han hecho con la suficiente entereza quienes han acompañado al Gobierno en la aplicación, tardía, equivocada y finalmente inútil, del artículo 155.

f) El PP parece haber iniciado un proceso de descomposición acelerado y probablemente irreversible, por su renuncia voluntaria a hacer política y a sus ideales constitutivos; Cs pretende ocupar su espacio, pero olvidando dos de las fuentes de inspiración del PP, que éste también ha perdido de vista: el humanismo cristiano y el liberalismo prudente y con sentido de la historia.

g) España necesita nuevos liderazgos políticos que lleven a la vida pública todo lo que de verdad mueve a aquellos de sus ciudadanos que aman a su país y no solo respetan su orden jurídico constitucional; que confían en la libertad y creen en un Estado no enemigo de ésta sino servidor de ella, y que se sienten cómodos con el carácter humanista de nuestra tradición europea y los valores que en ella se han defendido, que estuvieron en el origen de la fundación de la actual Unión Europea, empezando por el principio de subsidiariedad y por la subordinación del poder político a los derechos de todos, a los que debe servir siempre.

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