A la espera de una política de verdad


A la espera de una política de verdad

Cuando todo parecía indicar que el PP caminaba orgullosamente hacia su ocaso, entre aplausos unánimes al marianismo y sin el menor apunte de autocrítica, el reciente Congreso parece haber preferido enterrar el marianismo antes que al propio PP, y ha encomendado a un joven líder la recuperación de los electores perdidos, cerca de cuatro millones, y la reorientación de su política, algo que se ha llamado por los observadores la vuelta a los principios.

Es evidente que el PP ha sido llevado en la etapa de Rajoy a una política puramente electoral y oportunista, que ha renunciado a todo para acabar entregando el poder a un PSOE en sus peores momentos, que ha recurrido a asociarse a una turbamulta de pequeñas fuerzas disolventes, en definitiva, a la pesadilla de un Gobierno dispuesto al troceo de la Nación para satisfacer a sus socios de ocasión.  Este final desastroso es fruto de uno de los errores clamorosos de Rajoy y de su vicepresidenta, que prefirieron afrontar la censura de manera rápida, sin calcular el riesgo de perderla, y renunciando de manera realmente muy egoísta a una dimisión de Rajoy que habría puesto las cosas un poco más difíciles al conjunto de las fuerzas nacionalistas y de izquierda. Curiosamente, de eso ni siquiera se ha hablado en el Congreso del PP que, de este modo, ha vuelto a dar la espalda ostensiblemente a la opinión y a las esperanzas de sus votantes. Pero esto ya es historia.

Lo importantes es que el nuevo presidente ha vuelto a emplear un lenguaje político que el marianismo había arrumbado por completo. Es pronto para forjar demasiadas ilusiones, pero es obvio que la victoria de Casado deja más margen a la esperanza que el que hubiese dejado su rival. La habilidad de Casado ha sido muy grande, sorteando el acoso de un aparato continuista y, al tiempo, haciendo guiños renovadores a unos compromisarios que deseaban despedir al marianismo y que por eso aplaudieron con todas sus fuerzas la última aparición de Rajoy.

Casado ha triunfado, pero no tienen mucho margen para hacer algo realmente importante. Se equivocará de medio a medio si piensa en términos de intereses de partido, y se olvida de lo realmente importante, de sus electores, de los que le quedan al PP y de los que se han ido a otros partidos. Y esa es la primera asignatura que tiene que aprobar sin trucos y cuanto antes, empezar a hacer política por el bien de todos los españoles, preocuparse de los problemas de verdad, y olvidarse de las pequeñas ambiciones de quienes han convertido la política en su beneficio y no hacen sino subordinar el bien de todos a sus intereses personales.

La política de verdad, el tema catalán, el expolio fiscal, la renuncia a cualquier causa noble y fuerte, como la natalidad y la demografía, o combatir las ingenierías sociales, ha estado casi completamente ausentes de ese congreso, y cabe esperar que, cuanto antes, recuperen el protagonismo debido en la agenda del nuevo presidente.  Lo vamos a ver muy pronto: Casado ha tenido la habilidad de un Suárez para navegar entre dos aguas, pronto veremos si tiene la audacia necesaria para empeñarse en cambiar las muchas cosas que hay que cambiar en España.

Desde Avanza no queremos tener ninguna exclusividad en las ideas que defendemos y nos alegraría muy mucho que en verdad fuere posible la revitalización ideológica y política de un partido como el PP, de forma que sea capaz de contribuir con fuerza y coherencia a defender las ideas que compartimos los ciudadanos que creemos en la libertad personal y que queremos defender principios de carácter moral y civilizatorio necesarios para que la sociedades se hagan más justas y capaces de lograr el mayor grado de bienestar social. Ojalá resulte cierto ese cambio de rumbo en el PP, porque podríamos caminar juntos, unidos por el bien de nuestra patria.

C/Ferraz 35, 1º dcha. - 28008 MADRID

+34 910 642 278

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.