Manifiesto

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Introducción

1. El contexto general

El mundo vive transformaciones aceleradas tecnológicas, geoestratégicas, ideológicas, económicas y morales que ponen de manifiesto una situación generalizada de cambio; los paradigmas que han determinado el sustrato político pacíficamente admitido desde la II Guerra Mundial y las correspondientes políticas económicas se demuestran ineficaces para explicar y orientar lo que nos sucede. Tras la caída del Muro de Berlín en 1989 no se ha producido el fin de la historia como algunos pronosticaron, sino que los cambios se han acelerado a resultas de la crisis económica de 2008 y del surgimiento de nuevos actores en la escena internacional. Gobiernos, economistas e intelectuales muestran gran desconcierto e improvisación a la hora de analizar y diagnosticar nuestros problemas y se generaliza una preocupante carencia de criterio compartido para ofrecer soluciones coherentes.

Nos enfrentamos a problemas muy nuevos, porque toda una civilización vaga desconcertada en busca de una identidad y de criterios para aclararse sobre sí misma.

El mundo de comienzos del siglo XXI cuenta con una formidable herencia acumulada a lo largo de los siglos que parecería poder garantizar un futuro de paz y mejora de las condiciones de vida de todo el mundo:

  • Consolidación de regímenes de libertad y democracia en grandes partes de nuestro planeta tras la desaparición de los totalitarismos del siglo XX.
  • Creación de riqueza y universalización del desarrollo gracias a la economía de mercado y las nuevas tecnologías.
  • Instituciones de derecho internacional con capacidad teórica para hacer respetar los derechos humanos a escala mundial.
  • Posibilidades reales de luchar eficazmente contra el hambre, la enfermedad y la pobreza gracias a la globalización y el avance tecnológico.
  • Una esperanza de vida que triplica la existente hasta hace unos 150 años y que sigue creciendo.

Y sin embargo asistimos de forma preocupante –con referencia especial a Europa y el llamado mundo occidental- a fenómenos novedosos que desconciertan a la generación que nos gobierna:

  • Una nueva geopolítica ajena a la bipolaridad EEUU-URSS que supera a las naciones como protagonistas, con cada vez más actores internacionales como grandes multinacionales y grupos de presión.
  • El declive del liderazgo europeo y el repliegue por parte de EEUU de su papel de garante mundial de la paz y el orden.
  • La aparición de nuevas ideologías y la actualización de otras muy viejas hacen peligrar algunas libertades públicas en todo Occidente
  • La emergencia de un nuevo terrorismo de matriz islámica que no conoce fronteras y que representa un desafío de primer orden para los Gobiernos de los países afectados y de las organizaciones representativas del orden internacional, descoordinados e incapaces de dejar a un lado sus propios intereses económicos y geoestratégicos para encontrar una solución global.
  • La desestabilización de una gran zona del mundo –de Pakistán al Norte de África- por fuerzas fundamentalistas descontroladas vinculadas a ciertas interpretaciones del Islam.
  • Una dinámica de destrucción de los vínculos familiares en los países occidentales que amenaza con romper los lazos básicos de socialización.
  • La normalización y banalización del aborto en gran parte del mundo.
  • Una crisis económica cuyos efectos siguen presentes en términos de desempleo, precariedad laboral e incertidumbres financieras, desconcertando a analistas y políticos en cuanto a sus causas últimas y posibles soluciones.
  • La falta de respeto en muchos lugares a la libertad ideológica y religiosa.
  • Una creciente dificultad para transmitir a las nuevas generaciones el legado positivo moral e intelectual que ha permitido construir progresivamente una sociedad cada vez más humanista.
  • Una globalización financiera que amenaza con hacer de la economía el reino del interés particular al margen de cualquier consideración de respeto al interés general y a las personas más vulnerables.
  • La existencia de generaciones de jóvenes que no logran ni esperan una integración razonable en el mercado y que sufren una marginación laboral estructural y desesperante.
  • La sustitución de la reflexión racional y social por un voluntarismo ciego y una emotividad superficial en el debate público, confundiendo así los deseos con derechos y la mera fuerza con la razón.
  • La subordinación creciente de las organizaciones internacionales, mundiales y europeas, a las exigencias de lobbies económicos y de intereses políticos particulares que operan a espaldas del interés público y social.
  • La corrupción creciente en la vida política y económica como reflejo de unas estructuras de poder cerradas, inmovilistas y al servicio de unos pocos.
  • Unos Estados que sustraen a los ciudadanos y a los agentes creadores de riqueza prácticamente la mitad o más de lo que éstos producen y poseen, vía impuestos, para satisfacer inagotables necesidades de gasto público muchas veces sin ninguna justificación de utilidad social y con clara orientación electoralista.
  • Generación de una deuda pública impagable, lastrando así a las futuras generaciones con cargas inasumibles.
  • El suicidio demográfico de la vieja Europa, por el alarmante declive de la natalidad.
  • Una crisis ecológica causada por la falta generalizada de ética en la relación entre los agentes económicos y el medio ambiente, ante la omisión de responsabilidades o impotencia de los poderes públicos, pendientes de sus propios intereses partidistas.

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2. El caso de España

España es un caso particular de este escenario general descrito más arriba. Teóricamente deberíamos estar en inmejorables condiciones para ver con ilusión el próximo futuro pues:

  • Se administró con notable eficacia el paso a la democracia.
  • Se logró abrir nuestra economía al mundo, incorporarnos a la UE y a la primera fase de la unión monetaria del euro con éxito.
  • Se creó un Estado descentralizado que ha intentado afrontar desde el acuerdo el reto histórico de la plural configuración de España, con una inicial eficacia y funcionalidad en diversos aspectos.
  • Se consiguió por primera vez en nuestra historia una Constitución consensuada por la mayoría de los españoles que ha permitido la construcción de un régimen de libertades y una estabilidad institucional democrática sin parangón en nuestra historia.
  • Somos un país en que la integración de los inmigrantes se viene haciendo con razonable paz frente a lo que sucede en otros países de nuestro entorno.

Y, sin embargo, España padece actualmente una profunda crisis que amenaza su prosperidad económica, la paz social y su propia identidad. Resultan preocupantes factores ya enquistados en nuestro sistema político como:

  • La existencia de unos dirigentes políticos más preocupados por su propia supervivencia en el poder que por el servicio al bien común.
  • La puesta de las instituciones al servicio de los partidos políticos que se convierten en un fin en sí mismos, volviéndose sordos a las necesidades de las personas mientras monopolizan partidistamente todos los poderes del Estado.
  • La debilidad del poder político frente a los intereses de una oligarquía financiera internacional, que tienen más peso en las decisiones políticas que las necesidades de las personas corrientes.
  • La inexistencia de una auténtica política de apoyo a las empresas y, en especial, a la creación de riqueza para la economía real, incentivando la reinversión del beneficio para generar una auténtica cultura del crecimiento económico con sentido social. Faltan políticas respetuosas con la libertad de empresa, que protejan al empresario de la presión improductiva de ciertos poderes financieros.
  • La ausencia en la agenda política de los problemas reales de las personas mientras se distrae a la opinión pública con falsos debates artificiales que tratan de desunir a los ciudadanos para encubrir una ocupación del poder con fines poco presentables.
  • La proliferación de políticos deshonestos que caen en la corrupción habitual, bien robando directamente, bien usando el gasto público para satisfacer las necesidades particulares de la clase política.

Este problema estructural de nuestra democracia se traduce en la ausencia de políticas centradas en las personas, en el retroceso de las libertades y en fenómenos preocupantes como los siguientes:

  • La emergencia de un cierto complejo colectivo que lleva a una crítica generalizada del propio país y de nuestra historia como si padeciésemos una maldición histórica.
  • La renuncia expresa por todos los partidos a defender un proyecto de sociedad y unos ideales basados en la fuerza de la libertad y la tradición humanista, dejando la cultura y el debate de ideas en manos de ideologías radicales y excluyentes, que impregnan todos los ámbitos de la vida social y política y atrapan en la espiral de lo políticamente incorrecto cualquier debate constructivo sobre los problemas que de verdad importan a las personas corrientes.
  • Una sociedad civil escasamente organizada y desmotivada que no logra influir en los gobernantes, sino que con frecuencia es utilizada y manipulada por los partidos políticos para sus fines partidistas.
  • La debilidad del poder político frente a los lobbies financieros internacionales organizados y la burocracia de Bruselas
  • Un sistema educativo lastrado de falta de libertad, burocratizado, alérgico a la transparencia y la competencia y generador de un nivel de fracaso escolar crónico y que condena al profesorado a una falta de autoridad y de motivación endémicos.
  • La desafección hacia la clase política que permea a la sociedad, genera el caldo de cultivo para el crecimiento de partidos “populistas” y provoca un amplio rechazo a la propia política.
  • La lacra de la corrupción que afecta a la política y contamina a los medios de comunicación, a las empresas y a la sociedad civil y genera un hedor insoportable y asfixiante que lastra la vida colectiva.
  • El crecimiento de las tendencias centrífugas que amenazan la unidad de España ante la falta de un ideal de país que nadie defiende en la vida política. Parecería que los defensores de la unidad de España defienden sólo unas leyes circunstanciales y no una realidad histórica y actual de hondo calado vital para millones de personas.
  • Unas políticas laborales que han excluido del mercado laboral a toda una generación de jóvenes que nunca han trabajado o carecen de expectativas mínimamente estables de trabajar y obtener una retribución razonable.
  • Un proceso muy preocupante de destrucción del tejido familiar, que pone en riesgo la urdimbre social de España y la solidaridad intergeneracional.
  • Una de las situaciones demográficas más graves del mundo por la baja tasa de natalidad de nuestro país. Las bases de nuestro sistema de seguridad social podrían llegar a colapsar, en especial las pensiones, ante un agudizado deterioro demográfico que ningún partido político afronta de manera clara.
  • La existencia de un desprecio normalizado al Estado de Derecho por parte de las instituciones del propio Estado y de sus organismos de control. Durante décadas, determinadas leyes no se han aplicado por algunas CCAA con la complacencia tácita de todos los poderes del Estado; el TC se ha subordinado a la agenda política de forma escandalosa en cuestiones esenciales; el CGPJ se ha convertido en reflejo y servidor de las mayorías parlamentarias sin pudor alguno, generando una percepción general de que el poder judicial no es independiente.

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3. Nuestro objetivo

Cómo será el futuro nadie puede predecirlo, pero es claro que vivimos en España –como en el resto de Europa- un momento de reconfiguración del mapa político en el que se abren nuevas posibilidades de participación política para las personas responsables con principios, y en el que hay un considerable espacio electoral transversal huérfano de representación parlamentaria: el de las personas que se preocupan por los problemas concretos de sus conciudadanos, aman la libertad propia y ajena, creen que la defensa de la dignidad humana merece la pena y no confían en viejas ideologías para solucionar nuestros problemas

Si queremos poder llevar a la agenda política los problemas reales de la gente y nuestros ideales sociales y humanistas, debemos antes lograr la reforma de nuestro sistema político abriendo la vida política a la sociedad y rompiendo el nocivo partidismo que está asfixiando a nuestra democracia.

Mientras un grupo cerrado de personas, pertenecientes al Negocio de la Política, salidas de listas cerradas y bloqueadas controle las instituciones representativas y a través de ellas los tres poderes del Estado, será imposible llevar a las instituciones los problemas y necesidades de la gente corriente. Mientras la democracia española se subordine a los intereses particulares de clanes de poder que funcionan sin democracia interna y sin transparencia, no será posible ni racionalizar el gasto público ni poner al servicio de la libertad las decisiones políticas.

Para superar este problema estructural de nuestra política, queremos confluir transversalmente con todos aquellos que compartan esta preocupación y -más allá de nuestras diferencias ideológicas en temas puntuales- quieran trabajar por una democracia abierta a los problemas reales de la gente corriente.

Aspiramos a darle voz política a esos que hoy no ven que sus problemas e ideales ocupen a los políticos que nos gobiernan. Para ello apostamos por una reforma profunda de nuestro marco político para abrirlo y hacerlo transparente poniendo fin al secuestro del Estado por políticos mediocres que buscan el interés particular antes que el interés general. Ya basta de engaño. Hablar de la reforma de nuestro Estado, de sus leyes y de sus instituciones no sólo no es ir contra España, sino que es ir a favor de que España avance.

Queremos una democracia construida en positivo y para la libertad, a fin de defender nuestros ideales proponiéndolos en libertad a los demás en instituciones que respondan ante los ciudadanos y no ante círculos partidistas opacos. Por ello nos dirigimos a aquellos que:

  • Quieren colaborar en la reforma en positivo de nuestra política para construir una democracia abierta a todos los ciudadanos, superando el actual secuestro de las instituciones por parte de oligarquías partidistas.
  • Apuestan por una sociedad no fagocitada por los poderes públicos, con un Estado que proteja realmente a los más débiles sin imponer una presión fiscal confiscatoria sólo para satisfacer su voracidad electoralista y los intereses del Negocio de la Política.
  • Creen en la fuerza creadora de las libertades de participación política, educación, pensamiento y empresa.
  • Valoran la familia y aprecian su función social como ámbito creador de vida y solidaridad interpersonal y como educadora de ciudadanos responsables.
  • Creen que la debacle demográfica es uno de los mayores problemas de España y que la sociedad debe valorar y proteger la maternidad.
  • Confían en un constante reformismo político impulsor de la libertad y la justicia frente al ideologismo revolucionario y el conservadurismo anclado en la defensa de particulares intereses.
  • Aprecian España y Europa como hogares comunes creados por la libre actuación de nuestros antepasados que nos permiten hoy disfrutar de una vida compartida en paz y libertad. y se niegan a aceptar las barreras del inmovilismo que cercenan la posibilidad de implantar reformas que hagan avanzar a España hacia el futuro.
  • No quieren acostumbrarse a dramas tan lacerantes como la pauperización y desigualdad crecientes, la banalización del aborto, el desempleo juvenil crónico, el abandono de las madres embarazadas, la violencia contra la mujer, la degradación progresiva de las pensiones o la inmigración en circunstancias inhumanas.
  • Rechazan la corrupción, reclaman un alto nivel ético a sus gobernantes y jueces y están dispuestos a la revisión a fondo de nuestras instituciones políticas, judiciales y electorales para rescatarlas del partidismo que las ahoga.
  • No se dejan encasillar en los viejos tópicos de derecha e izquierda y apuestan por sumar a todos los que están dispuestos a construir una democracia abierta sin miedo a la libertad.
  • Hacen suyo el ideal de la justicia social con la plena convicción de que ésta solo es posible en el seno de economías que crean riqueza justa por basarse en la primacía de la persona, la libertad y la competencia.
  • Quieren trabajar por una política basada en el compromiso con la persona y su inherente e inalienable dignidad, en la fuerza creadora de la libertad, en la cohesión social y en la promoción equilibrada de los derechos y responsabilidades de los ciudadanos.
  • No temen la globalización ni la revolución tecnológica y quieren ayudar a ponerlas al servicio del hombre, impulsando políticas centradas en la persona en coordinación con otras naciones y con las organizaciones internacionales.
  • Respetan la tradición humanista de Occidente y están dispuestos a configurar un mundo más humano a partir de esta tradición, abiertos sin miedo a los nuevos retos que nuestra época plantea.
  • Están dispuestos a colaborar transversalmente con todos aquellos que quieran una política centrada en las personas a pesar de las diferencias ideológicas en cuestiones concretas.

Es necesaria la creación en España de una opción política que provoque la limpieza de nuestro sistema institucional, reformando a fondo el sistema político para librarlo de las ataduras partitocráticas que lo ahogan y generan el caldo de cultivo para la corrupción sistémica. Este es nuestro reto inmediato, pero no nuestro fin último.

Es, también, necesaria la creación en España de una opción política que hunda sus raíces en la tradición humanista de defensa de la dignidad humana, la vida y la libertad, y de compromiso con la justicia social; una opción política que apueste por una reforma permanente sin concesiones a intereses particulares ni a veleidades reaccionarias.

Es el momento de trabajar para crear instrumentos para la auténtica representación política de un pueblo con principios.

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PROYECTO AVANZA PARA LA PARTICIPACIÓN POLÍTICA DE PERSONAS RESPONSABLES

1. Quiénes somos

Somos un grupo de personas - sin previa adscripción partidista común - preocupados por colaborar en la creación de una sociedad más justa y solidaria que damos el paso de promover una fuerza política que defienda en libertad nuestros ideales.

Nos une el deseo de aportar a la sociedad española instrumentos operativos para que esta forma de ver la política tenga una presencia efectiva en el debate público, el parlamento y el gobierno de la nación.

Nos une el afán de aportar nuestros mejores esfuerzos para que en España las personas que se identifican con nuestros principios tengan una opción electoral que refleje esta forma de pensar y hacer política.

Estamos abiertos a todos aquellos que compartan nuestros ideales y valores y deseen participar en la vida pública democrática para ayudar –en libertad y desde la libertad- a construir una sociedad más humana conforme a las señas de identidad que identificamos en este documento.

Estamos abiertos a todos aquellos que quieran caminar con nosotros, sean cuales sean sus pasadas adscripciones partidistas, siempre que compartan nuestros ideales políticos básicos.

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2. Qué vamos a hacer

Hemos creado una Plataforma de personas con principios -Proyecto Avanza-, para dinamizar la reflexión sobre la actualidad política y facilitar la presencia, efectiva y eficaz, de nuestras preocupaciones   y propuestas en la vida pública y en las instituciones del Estado. Esta Plataforma sentará las bases para que la parte del electorado que hoy ya no se siente representada por ninguna de las fuerzas políticas existentes y comparte las ideas expuestas en este Manifiesto, cuente con una opción electoral a la que votar con ilusión en los procesos electorales de 2019.

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3. Nuestras señas de identidad

Nuestra identidad viene definida por una serie de convicciones básicas que permitirán construir un programa político digno de ser votado por una mayoría de españoles. Estas convicciones básicas son las siguientes:

a) Principio del Poder Limitado y al servicio de las personas

  • Planteamos la reforma de nuestro marco político para acabar con la conversión de las instituciones en instrumento de poder particular de un grupo de políticos cuya permanencia en el poder se convierte en un fin en sí mismo y al margen del bien común del conjunto de los ciudadanos. Sin lograr este cambio, es imposible plantear el resto de nuestros objetivos de forma viable
  • Rechazamos la tendencia a incrementar de forma continua el intervencionismo administrativo en todo tipo de actividades. Nuestra apuesta es por la libertad y por tanto defenderemos una revisión sistemática de la justificación de las regulaciones existentes para suprimir las que no son proporcionales y adecuadas al interés general bien identificado caso a caso.
  • Defendemos la unidad de España como ámbito común de realización de ciudadanos iguales ante la ley, sujetos de derechos y deberes iguales para todos y en todas partes.
  • Defendemos el Estado de Derecho y el imperio de la ley. Las leyes deben ser cumplidas por todos, empezando por los poderes públicos. Cuando se relaja esta exigencia una sociedad se degrada y empieza el reino de la arbitrariedad y la injusticia.
  • Sin división de poderes no hay libertad garantizada. La manipulación partidista del Poder Judicial y la politización de la Justicia son un cáncer de la democracia a extirpar con contundencia.
  • Trabajaremos para devolver al Parlamento su papel de pieza esencial de la democracia como representación de la sociedad, también mediante la reforma de la legislación electoral.
  • El poder político debe estar al servicio de las personas y, por tanto, las Administraciones públicas no pueden gastar más que lo plenamente justificado para el bien común y nunca más de lo que ingresan, salvo para atender emergencias humanitarias. Las políticas públicas deben adecuarse a los medios económicos disponibles en cada momento pues el déficit y la deuda pública descontrolados son una amenaza para el bienestar económico a medio plazo y una flagrante injustica con las siguientes generaciones. No es razonable que las políticas de gasto público se basen en principios distintos de los que inspiran la gestión económica de una familia responsable. Endeudar a un país para generar una satisfacción puntual en beneficio del político de turno para conseguir votos es algo inadmisible.
  • La carga fiscal a soportar por los ciudadanos debe ser, pues, moderada. Su reparto en la sociedad debe ser tal que paguen más recursos quienes más poseen y ganan, pero sin caer en el castigo al mérito y la creatividad generadora de riqueza productiva y empleo.
  • Nos oponemos a la imposición legal de cualquier tipo de ideología. Rechazamos que las instituciones públicas se pongan al servicio de las particulares concepciones de la moral, la religión o la sexualidad de minorías activas y sus grupos de presión. Afirmamos el derecho a la libertad de pensamiento en estas materias y la consiguiente neutralidad del Estado.
  • Afirmamos el compromiso del Estado con los servicios básicos que garantizan la dignidad y calidad de vida de todos, como educación, sanidad, pensiones, etc. Con la misma rotundidad, afirmamos que la gestión de esos servicios debe hacerse con criterios de eficiencia y libertad. El Estado debe exigir y garantizar que se presten con carácter universal, pero la forma de gestión debe ser la más razonable desde el punto de vista de la eficacia y la economía.
  • El trabajo forma parte de la dignidad humana. Por ello, el Estado debe promover condiciones de trabajo dignas para todos, con especial atención a facilitar el acceso de los jóvenes al mercado de trabajo, impulsar un modelo laboral que facilite la conciliación de las dimensiones laborales y familiares de los trabajadores, superar las inequidades discriminatorias de las mujeres, etc.
  • Las decisiones son más eficientes en la medida en que las toman, conforme al principio de subsidiariedad, las personas afectadas y –en su caso- las instituciones más cercanas a ellas. Por ello nos proponemos centrar la vida social y la política en la persona, promocionando la libertad y responsabilidad que le corresponde a la sociedad civil.
  • La regionalización del poder político y administrativo en el Estado autonómico ha sido positiva, pero ha generado una burocracia creciente de coste insoportable y generadora de ineficacia administrativa e inseguridad jurídica. Hay que redefinir el estado autonómico sin prejuicios y sin consideración a los intereses particulares de las castas políticas locales.
  • La educación de las nuevas generaciones debe ser una prioridad pública y social. El sistema educativo debe inspirarse en los siguientes principios: autonomía de creación de centros; libertad de los centros (públicos o privados) para definir su proyecto e ideario; derecho a que cada centro tenga un proyecto pedagógico propio aprobado por la comunidad escolar, también los públicos; plena libertad de los padres para elegir centro y cambiar de centro; transparencia total sobre resultados académicos para que los padres tengan información para elegir; asociar la financiación pública a las plazas elegidas por los padres; neutralidad ideológica de los centros públicos; profesionalización de los docentes, con carrera profesional predeterminada, retribución digna y por objetivos y control de su eficacia por la comunidad educativa; respeto de los principios de excelencia, mérito y esfuerzo en el diseño del sistema. En las Comunidades con lengua propia, se garantizará el derecho a elegir la lengua vehicular y se garantizará la competencia plena en las lenguas oficiales al finalizar la enseñanza obligatoria.
  • En materia de educación siempre será mucho más democrático, eficaz, libre y permanente el consenso social basado en la libertad de elección que el consenso político circunstancial.
  • El matrimonio como institución fundada en la complementariedad hombre-mujer y generadora del ámbito que ha demostrado ser el ideal para el desarrollo de la vida humana, es una realidad digna de protección singular sin perjuicio del reconocimiento de las consecuencias jurídicas razonables de otras formas de convivencia.
  • La crisis demográfica es la mayor amenaza para el futuro de España. Por eso deben implementarse políticas constantes en el tiempo de apoyo a la maternidad que comprendan, por ejemplo, las compensaciones económicas directas por hijo, el refuerzo a la estabilidad del matrimonio, la promoción de los modelos laborales que faciliten la conciliación y la educación en el aprecio a la maternidad, entre otras.
  • Es prioridad absoluta de una política centrada en las personas garantizar que el Estado se compromete activamente en la remoción de las causas estructurales de exclusión social de los más indefensos, como pueden ser –potencialmente- en nuestra sociedad los ancianos, las mujeres embarazadas, los parados, los inmigrantes, etc.
  • La creación de riqueza productiva y empleo por parte de los emprendedores es algo que merece todo el apoyo público. Las cargas fiscales y sociales sobre la actividad empresarial y profesional nunca pueden ser desincentivadoras de la actividad económica.

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b) Principio de apertura a los demás.

En coherencia con el lema de la Unión Europea de “Unidad en la Diversidad”, trabajaremos por una mayor integración de la comunidad internacional en instancias que - respetando las diferencias culturales y peculiaridades de cada nación- permitan colaborar e integrar políticas comunes. Por ello:

  • Apostamos por una Europa unida como ámbito común de libertades compartidas para todos los ciudadanos, por una Europa organizada conforme al principio de subsidiaridad. Deseamos una Europa que vuelva a ser referencia universal de compromiso con los derechos humanos y tierra de acogida de los que necesitan refugio por ser perseguidos en sus lugares de origen por causas inicuas.
  • Resaltamos la necesidad de tender la mano a las naciones de Iberoamérica, pues tenemos el deber de estrechar lazos económicos y sociales en beneficio de ambos lados del Atlántico.
  • Rechazamos la dilución de los valores e identidad occidentales y exigimos que éstos sean respetados en España y en Europa por todo el que aquí quiera vivir, protegiendo de manera proactiva los derechos humanos y el imperio de la ley, de forma respetuosa con la libertad religiosa y de pensamiento.

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c) Principio de compromiso con los Derechos Humanos

  • El ser humano, todo ser humano, y su dignidad han de ser respetados y protegidos. Esta protección debe ser la línea directriz irrenunciable de la acción política de un Estado moderno. No admitimos excepciones en el compromiso con la inherente e inalienable dignidad del ser humano y los consiguientes derechos tal y como se definieron en 1948 en la Declaración Universal de Derechos Humanos.
  • Condenamos toda forma de ataque o discriminación contra la mujer como la violencia machista, la prostitución, los vientres de alquiler, la discriminación laboral y salarial, el desprecio a la maternidad, la publicidad sexista, etc. No puede admitirse la cosificación de la mujer que se ha llevado a cabo en nuestra sociedad. Apoyaremos todo lo que redunde en beneficio de la igualdad y complementariedad de la mujer y el hombre.
  • El aborto normalizado y banalizado es una gran tragedia de nuestra época. Hay que trabajar activamente para erradicarlo a través de políticas comprometidas de apoyo a la mujer embarazada y su derecho a la maternidad.
  • El respeto a la libertad religiosa e ideológica define a una sociedad comprometida con los derechos humanos, pues estas libertades son –tras el derecho a la vida- la expresión más radical de la identidad personal. Por eso, defenderemos siempre estas libertades en todas sus expresiones, sin más límites que los derivados del compromiso con el resto de los derechos humanos y el orden público.
  • La política que queremos hacer tendrá presentes siempre a quienes más sufren: nunca abandonaremos a las personas por subordinarlas a intereses económicos o políticos.

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CONCLUSIONES

Las ideas de este Manifiesto no son un programa político, sino nuestras señas de identidad, nuestro ideario y convicciones. Nunca promoveremos o avalaremos políticas contradictorias o incompatibles con nuestros principios, a pesar de ser conscientes de que la política es el arte de hacer realidad en cada momento aquella parte de nuestro ideal que sea posible según las circunstancias. Por eso nuestros programas políticos, nuestras políticas de pactos y alianzas y nuestros posicionamientos estarán cargados de prudencia para avanzar paso a paso hacia la sociedad que deseamos, sabiendo que ese avance será gradual.

Nuestros principios son firmes. Nuestro método es su propuesta en libertad. Aspiramos a construir democracia en positivo con quienes coincidan con nosotros al menos en parte de nuestras propuestas, aunque en otras discrepemos. Nuestro horizonte es participar en la vida política a través de los procesos electorales y las instituciones, ejerciendo el poder que las personas nos otorguen. Nuestra aspiración es cambiar España, Europa y el mundo en beneficio de todos.

 

Madrid, 17 de junio de 2017.

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